jueves, 17 de septiembre de 2009

Maquinas Industriales

Maquinas industriales

maquinas-industrialesAl momento de hablar de maquinas industriales debemos saber, antes que nada, que con dicha expresión estamos haciendo referencia a una variedad prácticamente inabordable de maquinarias distintas. Porque, como es más que evidente, cada uno de los muchos rubros de la industria cuenta con su propio tipo de maquinarias y herramientas. Veamos, entonces, algunos de los casos más paradigmáticos.

Cinta transportadora: Al momento de pensar, por ejemplo, en el complejo ensamblado de productos que requieren de la colocación -por partes- de muchas piezas distintas, será sin lugar a dudas la cinta transportadora aquella que merezca ostentar el nombre de madre y alma de todas las demás.

Todo el resto de las maquinas suele colocarse, de hecho, en distintas partes del recorrido de dicha cinta. Ideada originalmente por la mente del industrial norteamericano Henry Ford, esta maquina vino a revolucionar definitivamente (acaso como ninguna otra) la realidad de la industria mundial. Sin su existencia no sería concebible una aceleración de los procesos de producción como las actuales sociedades de consumo están acostumbradas a disfrutar. Todo lo que se produce masivamente suele, de hecho, apelar a este tipo de maquina para su ensamblado. Sin ella la humanidad se vería prácticamente retrotraída a las épocas del montaje artesanal. No solo en la producción de automóviles; es difícil pensar en algún producto que no implique la permanente utilización de esta maquina fundamental: desde la bala para un arma hasta una heladera, desde el chip de una computadora hasta una caja de cartón.


Tipos de maquinas usadas en la industria

Maquinas industriales del tipo térmicas: Éste tipo de maquina suele cumplir un rol fundamental para el correcto desempeño de las sociedades contemporáneas. Su aplicación es propia, básicamente, de los medios de transporte y de aquellas industrias en que la refrigeración cumple un proceso importante. Nos referimos a maquinas que mediante cambios en la temperatura son capaces de aumentar la circulación de un fluido desplazando así, por ejemplo, el aire de un sector a otro o -ejemplificación distinta- produciendo energía cinética.
Maquinas industriales con “brazo robótico”: Hacemos referencia, con esta denominación, a la maquinaria cuyo componente esencial queda constituido en la existencia de un brazo robótico. Este es el tipo de maquinaria que, precisamente, suele aplicarse en distintos puntos de la cinta transportadora; mientras la cinta ha de transportar el producto que se está fabricando, los distintos brazos serán los encargados de ir aplicando cada parte del trabajo.


maquina-brazo-robotico

Maquinas para colocar partes, maquinas para soldar componentes, maquinas para pintar, maquinas para poner tornillos; son solo algunos de los muchos ejemplos que de este tipo tan importante de maquinaria se podría dar. Su utilización es paradigmática en aquellas industrias en las que se producen artículos electrónicos. No existe mano humana que pueda, por ejemplo, soldar las pequeñas partes que han de componer un determinado chip; todo ese trabajo queda, entonces, en los “brazos” de la maquinaria a que acabamos de hacer referencia.
La idea de industria nació a las luces de le existencia gracias a la invención de la primera gran maquina de aplicación a los procesos productivos; la maquina de vapor (ver artículo del mismo nombre). De ahí en adelante, entonces, no existe la posibilidad de pensar en industria sin pensar, a la par, en el tipo de maquinaria que la hace efectiva y posible. Todo avance científico en el sector de la producción de maquinarias industriales implicará, siempre, otro tanto en la industria en sí misma.

Es más; la principal diferencia entre un proceso de producción material artesanal y otro proceso de producción industrial está dada, precisamente, en la utilización que se hace -o no- de maquinaria. O sea: decimos que un bien es de fabricación artesanal cuando para su efectiva fabricación no supo intervenir más elemento que la mano del hombre. Toda fabricación que utilice maquinaria será, entonces, fabricación de tipo industrial.
La importancia de las maquinas industriales está determinada, en las sociedades de producción masiva, por la importantísima necesidad de acelerar todo cuanto se pueda el tiempo que se requiere para la concreción de un determinado proceso productivo. La mano del hombre sabe trabajar con un infinito grado de detalle y creatividad (cosa que ninguna maquina jamás llegará a tener), pero es lenta y no del todo precisa. Imagínense ustedes si, por ejemplo, todos los televisores que requiere cotidianamente el mundo hubieran de verse necesariamente producidos a mano. Eso sería, efectivamente, cosa ciento por ciento imposible. Así, al introducir maquinaria a los procesos de producción, la industria está resignando una gran cuota de creatividad por una contraparte considerablemente mayor de velocidad.









La industria jamás podrá crear masivamente un producto tan perfecto como es capaz de concebir la mano del hombre, y lo artesanal siempre tendrá un ascendiente por sobre aquello producido gracias a maquinaria industrial. Sea como fuere, cada cosa ocupa en este mundo su preciso lugar. No debiera tratarse, entonces, de rivalidades entre una cosa y otra (entre las maquinas y la mano humana), la verdadera clave está en la bellísima palabra “complemento”.

Torno


Este artículo se refiere a los tornos utilizados en la industria metalúrgica para el mecanizado de metales. Para otros tipos de tornos y para otras acepciones de esta palabra, véase Torno (desambiguación)

Torno paralelo moderno.

Se denomina torno (del latín tornus, y este del griego τόρνος, giro, vuelta)[1] a un conjunto de máquinas herramienta que permiten mecanizar piezas de forma geométrica de revolución. Estas máquinas-herramienta operan haciendo girar la pieza a mecanizar (sujeta en el cabezal o fijada entre los puntos de centraje) mientras una o varias herramientas de corte son empujadas en un movimiento regulado de avance contra la superficie de la pieza, cortando la viruta de acuerdo con las condiciones tecnológicas de mecanizado adecuadas. Desde el inicio de la Revolución industrial, el torno se ha convertido en una máquina básica en el proceso industrial de mecanizado.



El torno es una máquina que trabaja en el plano porque solo tiene dos ejes de trabajo, normalmente denominados Z y X. La herramienta de corte va montada sobre un carro que se desplaza sobre unas guías o rieles paralelos al eje de giro de la pieza que se tornea, llamado eje Z; sobre este carro hay otro que se mueve según el eje X, en dirección radial a la pieza que se tornea, y puede haber un tercer carro llamado charriot que se puede inclinar, para hacer conos, y donde se apoya la torreta portaherramientas. Cuando el carro principal desplaza la herramienta a lo largo del eje de rotación, produce el cilindrado de la pieza, y cuando el carro transversal se desplaza de forma perpendicular al eje de simetría de la pieza se realiza la operación denominada refrentado.

Los tornos copiadores, automáticos y de Control Numérico llevan sistemas que permiten trabajar a los dos carros de forma simultánea, consiguiendo cilindrados cónicos y esféricos. Los tornos paralelos llevan montado un tercer carro, de accionamiento manual y giratorio, llamado charriot, montado sobre el carro transversal. Con el charriot inclinado a los grados necesarios es posible mecanizar conos. Encima del charriot va fijada la torreta portaherramientas

Tornos antiguos
Jacques de Vaucanson, inventor de tornos.

Con la posibilidad de poder cilindrar y dar forma a diversos utensilios, instrumentos y piezas ornamentales de madera y otros materiales, el hombre inventó y desarrolló el proceso de torneado.


video

El torno es una de las primeras máquinas inventadas remontándose su uso quizá al año 1000 y con certeza al 850 a. C. La imagen más antigua que se conserva de los primitivos tornos es un relieve hallado en la tumba de Petosiris, un sumo sacerdote egipcio que murió a fines del s. I. En 1250 nació el torno de pedal y pértiga flexible, que representó un gran avance sobre el accionado por arquillo, puesto que permitía dejar las manos del operario libres para manejar la herramienta. A comienzos del siglo XV se introdujo un sistema de transmisión por correa, que permitía usar el torno en rotación continua. A finales del siglo XV, Leonardo da Vinci trazó en su Códice Atlántico el boceto de varios tornos que no pudieron ser construidos entonces por falta de medios pero que sirvieron de orientación para futuros desarrollos.

Hacia 1480 el pedal fue combinado con un vástago y una biela. Con la aplicación de este mecanismo nació el torno de accionamiento continuo, lo que implicaba el uso de biela-manivela, que debía ser combinada con un volante de inercia para superar los puntos muertos.

Se inició el mecanizado de metales no férreos, como latón, cobre y bronce y, con la introducción de algunas mejoras, este torno se siguió utilizando durante varios siglos. En la primitiva estructura de madera se introdujeron elementos de fundición, tales como la rueda, los soportes del eje principal, contrapunto, apoyo de herramientas y, hacia el año 1586, el mandril [2] (una pieza metálica, cilíndrica, en donde se fija el objeto a tornear)

Tornos mecánicos
Torno paralelo de 1911

Al comenzar la Revolución Industrial en Inglaterra, durante el siglo XVII, se desarrollaron tornos capaces de dar forma a una pieza metálica. El desarrollo del torno pesado industrial para metales en el siglo XVIII hizo posible la producción en serie de piezas de precisión.

En la década de 1780 el inventor francés Jacques de Vaucanson construyó un torno industrial con un portaherramientas deslizante que se hacía avanzar mediante un tornillo manual. Hacia 1797 el inventor británico Henry Maudslay y el inventor estadounidense David Wilkinson mejoraron este torno conectando el portaherramientas deslizante con el 'husillo', que es la parte del torno que hace girar la pieza trabajada. Esta mejora permitió hacer avanzar la herramienta de corte a una velocidad constante. En 1820, el mecánico estadounidense Thomas Blanchard inventó un torno en el que una rueda palpadora seguía el contorno de un patrón para una caja de fusil y guiaba la herramienta cortante para tornear una caja idéntica al patrón, dando así inicio a lo que se conoce como torno copiador.



El torno revólver, desarrollado durante la década de 1840, incorpora un portaherramientas giratorio que soporta varias herramientas al mismo tiempo. En un torno revólver puede cambiarse de herramienta con sólo girar el portaherramientas y fijarlo en la posición deseada. Hacia finales del siglo XIX se desarrollaron tornos de revólver automáticos para cambiar las herramientas de forma automática. En 1833, Joseph Whitworth se instaló por su cuenta en Manchester. Sus diseños y realizaciones influyeron de manera fundamental en otros fabricantes de la época. En 1839 patentó un torno paralelo para cilindrar y roscar con bancada de guías planas y carro transversal automático, que tuvo una gran aceptación. Dos tornos que llevan incorporados elementos de sus patentes se conservan en la actualidad. Uno de ellos, construido en 1843, se conserva en el "Science Museum" de Londres. El otro, construido en 1850, se conserva en el "Birmingham Museum".

Fue J.G. Bodmer quien en 1839 tuvo la idea de construir tornos verticales. A finales del siglo XIX, este tipo de tornos eran fabricados en distintos tamaños y pesos. El diseño y patente en 1890 de la caja de Norton, incorporada a los tornos paralelos, dio solución al cambio manual de engranajes para fijar los pasos de las piezas a roscar.